lunes 29 de junio de 2009

Telecentro: una denuncia que no puede esperar (2)

Mientras el país entero se estanca en debates banales como "de qué manera el 0,18% obtenido por Ricardo Mussa afecta la estabilidad de la dictadura kirchnerista", en este blog pensamos que mejor que decir es hacer. Y es por eso que, a una semana de nuestro reclamo a Telecentro para que deje de inundar la pantalla con contenidos inmundos, ya podemos hablar de los primeros resultados.

Por lo menos, nos consta por rastreo de IP que varios subalternos del señor Alberto Pierri estuvieron de visita por aquí; incluso, uno de ellos se atrevió a burlarse de mi (nuestra) causa, quizás creyéndome incapaz de dinamitarme por ver televisión decente. Sin embargo, a los pocos días de efectuada mi amenaza de muerte, algo debió pasar en las oficinas de Telecentro, porque decidieron reemplazar el infame canal MovieTOP con el más decente TCM.

Aunque algunos salgan a decir que es una casualidad, que mi denuncia no tuvo nada que ver, yo elijo pensar que las grandes revoluciones empezaron con mucho menos. Y me atrevo a insistir en mi pedido: o vuelan a la mierda ese flagelo llamado Classic & Arts, o les hago un Columbine en vivo y en directo. Lo mismo corre para toda esa lista de señales con olor a naftalina que no sirven ni para fijarse la hora.

viernes 19 de junio de 2009

Telecentro: una denuncia que no puede esperar

Cristo murió por mucho menos.
Logo de Telecentro

Los argentinos, se sabe, no estamos acostumbrados a luchar por nuestros derechos. Ya sea por el miedo al fracaso o por simple paja, preferimos quedarnos insultando al televisor en vez de ejercer nuestro derecho a la protesta. En estos tiempos donde la democracia vuelve a ser la protagonista, conviene cambiar esa actitud holgazana por otra, más comprometida, que implique un reclamo formal hacia quien corresponda para recuperar lo que nos fue arrebatado.

Es por eso que hoy inauguro una nueva sección donde daré cuenta de mis esfuerzos por hacerle cumplir a diversas instituciones aquellos compromisos que parecen olvidar. En este caso, un ruego para que la operadora de cable Telecentro deje de lesionar al buen gusto.

Claro que, para no poner en riesgo mi integridad física, he decidido ocultar mi identidad, haciendo uso de las ventajas del formulario de contacto del sitio de estos turros.

Fecha: 16/06/09

De: Palomino, Orlando

Domicilio: Debajo de un puente

Localidad: Capital Federal

Señores de Telecentro:

Cuando un buen día de hace algunos años decidí colgarme de la señal de cable de mi vecino -que gozaba de vuestro servicio- no imaginé el tormento en que se convertiría mi vida. Lo que en un principio parecía la puerta de acceso a una amplia gama de contenidos televisivos terminó siendo un dantesco muestrario de abortos audiovisuales.

Un análisis no muy riguroso de la guía de canales permite detectar unos cuantos errores graves:

- MovieTOP: películas programadas con el curioso criterio de haber sido relizadas hace más de diez años y, sin embargo, no haber sido vistas por casi nadie. Horarios raros, copias en VHS y una total ausencia de seres humanos completan una propuesta menos atractiva que limpiar un cigüeñal.

- Classic & Arts: el tedio convertido en canal de televisión. Una seguidilla de videos ochentosos de música clásica, presentados por un hombrecito muy parecido a Woody Allen. El aburrimiento casi induce al suicidio. Tampoco aquí se advierte la presencia de seres humanos detrás de los controles.

- Clasicentro: se supone que es una guía de servicios útiles para la comunidad. Pero no: apenas una lista de avisos dedicados a San Expedito que, al caer la noche, se convierte en un infame catálogo de las meretrices menos cotizadas de Zona Sur. Primeros planos de nalgas peludas, cabelleras platinadas y siliconas de obra social se combinan en un espectáculo grotesco.

- Telemax: los grandes temas nacionales no escapan al ojo de Telecentro. Un televisor de plasma, un helecho y dos vasos de agua son suficientes para encender los más intensos debates sobre la actualidad política.

- Canal 26: yo les perdono ese programa en el que Tormenta lleva a dar lástima a cantantes populares de antaño, pero ¿es necesario que el mismo canal esté DOS VECES en la lista de señales?

Háganme el favor de contarme dónde está el negocio detrás de estas bocas de expendio del mal gusto, o me verán amenazando con inmolarme en sus oficinas si no me instalan Venus gratis de por vida.

Esperando una respuesta a la brevedad, los saluda afectuosamente

Lic. Orlando Palomino

Pasaron varios días y sigo a la espera de una respuesta. ¿Hasta cuándo?