martes 18 de diciembre de 2007

Carnaval porteño: un canto a la vida

Los Deprimentes de Balvanera tiñen las calles de fiesta.
Murga

Con la llegada de las Fiestas, se les presenta la oportunidad de tomarse un merecido descanso a todos los argentinos y argentinas que trabajaron inclaudicablemente durante todo el año en pos de un país mejor. Es época de balances, aunque, también, de disfrute y de preparativos para las festividades populares que tendrán lugar durante los próximos meses. Hablamos de la Navidad, el Año Nuevo, Reyes y, por supuesto, aquella celebración que desde hace décadas llena de gozo los corazones de miles de porteños con ganas de cantar, bailar y cagarse a piñas: el carnaval.

Es imposible, querido lector, imaginar la cantidad de recuerdos entrañables que se le vinieron a la mente al leer el anterior párrafo. ¡Ah, el carnaval! Las esplendorosas murgas, con sus cánticos picarescos siempre dispuestos a molestar al poder de turno y dispersar alegría por los barrios. Las tardes al pedo, ésas en las que los niños nos juntábamos para empapar al incauto laburante que prefería ir a trabajar en vez de compartir la alegría con el pueblo. ¡Los corsos!, puntos de encuentro para familias, beodos y ancianas dispuestas al ridículo. Postales de un país sufrido, pero feliz.

Los Fronterizos de Lugano, con todo el brillo que caracteriza a una de nuestras mayores expresiones populares.
Otra murga
Claro, eran otras épocas. ¿Qué pasó con las costumbres autóctonas, eh? Hoy las calles desbordan de gente que festeja fervorosamente el Jalogüín, San Patricio, San Valentín, el Día del Orgullo Lésbico, el Día del Blog y otros aniversarios extranjeros, pero nadie le da pelota a nuestro corso, una conmemoración que ni en sus peores épocas (es decir, en el último medio siglo) tuvo nada que envidiarle a, no sé, el carnaval de Brasil o el de Uruguay. Es hora de devolverle la jarana a un pueblo típicamente alegre como el nuestro.

Con esas ideas en mente, a un muchacho de 29 años se le ocurrió hacer una campaña para lograr que el lunes y el martes de carnaval vuelvan a ser feriados. Seguramente en un alto de su ajetreada rutina, el pibe permanecerá encerrado hasta el sábado en un container de vidrio ubicado en Corrientes y Esmeralda, mientras intenta juntar 400000 firmas en su blog (que en realidad es una poronga al estilo de MySpace) y recibe comentarios como éstos:

"Los Felicito, lo van a lograr ya que creo que estos carnavales eran realmente muy bueno, ademas es una manera de dar de trabajar a personas que le gusta esta actividad.. siempre tuvo rondando en mi cabeza, como hacer para que esto volviera a la argentina ya que lo hace brasil, uruguay y porque no nosotros .. y con que derecho lo suspendio los militares!! no hay derecho asi que nuevamente lo felicito... un abrazo a todos y fuerza!! habria que mandar una carta al la parte de turismo, a la contra del actual gobierno o sea Macri, esto quiera o no ademas es la mitad mas uno y logrando su apoyo.. van a arrazar un monton de gente que apoya la gente (...)"

"QUIERO UN DIA DE CARNAVAL PARA MI HIJO, BASTA DE TRAES COSTUMBRES EXTRANJERAS, MANTENGAMOS LAS RAICES, LA TRADICIÓN PARA NUESTROS HIJOS, LA ALEGRIA DE SABER QUE LLEGABA EL DIA DEL CARNAVAL Y LOS PREPARATIOS MURGEROS, COMPRAR LAS AGUITAS, TAMBIEN DESDE OTRO PUNTO DE VISTA APOYO QUE SEA FERIADO PORQUE SOLO SE APLICA AL PERSONAL ESTATAL O AL AMBITO DE CAPITAL FEDERAL, SI BIEN SOMOS UN SISTEMA FEDERALIZADO, ESTAMOS EN EL MISMO BARCO, SI HAY FERIADOS QUE HAYA PARA TODOS, POR QUE LOS QUE TRABAJAMOS EN EL AMBITO PRIVADO DEBEMOS CER DE AFUERA??.

GRACIAS, APOYO A FULLL POR MI, POR MARTIN Y POR LAS GENERACIONES QUE VENDRAN, APOYEMOS NUESTRAS COSTUMBRES, NO OLVIDEMOS EL MATE, NO NOS DEJEMOS VENCER NO A LA BARBACOA yANQUI."

Por supuesto, nunca faltarán los amargos que salgan a decir que se trata, apenas, de una campaña viral bancada por alguna empresa importante, sólo por el hecho de que los banners están hechos de forma muy profesional, la producción parece muy bien armada y resulta sospechoso que este flaco haya plantado un container en Avenida Corrientes sin que un guardia urbano retirado lo haya rociado con napalm. Pero lo que importa, una vez más, es el poder de los blogs para movilizar a la ciudadanía en pos del cumplimiento de un derecho inalienable, como el de no trabajar cuando se celebra una festividad tan relevante, autóctona y plena de brillo como el carnaval porteño.

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