sábado 14 de noviembre de 2009

"El sábado en Ramos": Árbol llegó a la adolescencia

La tala indiscriminada de árboles puede tener sus ventajas.
Árbol:

Ustedes saben que este blog sigue una agenda marcada por los temas frívolos y la superficialidad. Sin embargo, cada tanto nos toca ponernos serios y hacer un llamado de atención sobre cuestiones que, a nuestro juicio, influyen de manera decisiva sobre la vida nacional. Por ejemplo, no podemos quedarnos callados cuando vemos al buen gusto ser arrasado por una ola de chabacanería y vulgaridad.

Ése es el caso que nos ocupa hoy. Un suceso desgraciado para el espectáculo argentino, el estreno de un video de Árbol, es el que motiva este post. Les propongo verlo; de otra forma jamás podrán entender la gravedad que este infortunio representa.

La vergüenza ajena se mezcla con deseos de muerte.

Todavía no encuentro los adjetivos necesarios para describir este espanto audiovisual. Aborto clandestino, mala praxis, diarrea, enfermedad venérea, kermés del infierno, son apenas algunos intentos por expresar la magnitud de este verdadero acto de terrorismo musical.

Un análisis no muy riguroso de este lamentable accidente motiva una pregunta insoslayable: ¿qué hace un grupo de cuarentones, con un avanzado problema de alopecía y una posible sordera en progreso, hablando de la joda, el descontrol, la felicidad y otras cosas sólo reservadas a quienes tienen menos de 25 años? La respuesta es sencilla: Árbol, hasta ahora, parecía haberse quedado en la niñez. Se vestían con remeras de Bob Esponja, hablaban de temas infantiles y coqueteaban con la pedofilia. Pero los años pasaron y ahora entraron en la adolescencia: sólo piensan en enfiestarse con gatos de alta categoría y en ponerse en pedo en Ramos Mejía. Tomá: me salió una rima. A ustedes no se les ocurrió, pajeros.

Este homicidio del buen gusto nos recuerda a otro, no menos vomitivo, protagonizado desde hace años por los Pericos: apenas se fue el Bahiano, lanzaron un video donde echaban rienda a suelta a su fantasía de ver un grupo de prostitutas VIP lavando un auto. A ese chiste gastado, digno de las peores épocas de Torry, le siguió otro: "Lindo día", donde hablaban de fumar porro con los amigos en la placita a pesar de haber superado los cuarenta. Los Pericos con Bahiano, Árbol con el otro pelado: es como si la salida del cantante original le diera libertad al resto para entregarse a la chanchada y las pulsiones adolescentes.

Análisis aparte, no termina de entenderse bien el propósito de pergeñar semejante Holocausto audiovisual. ¿Pretenderán captar al siempre tentador público de las pendejas bolicheras? ¿Habrán perdido una apuesta, a ver si eran capaces de hacer un tema bailable incluso peor que "Levantando las manos" de El Símbolo? ¿Será esta piñata de caca, este dolor de muelas, este examen de próstata, este imperdonable delito musical, el resultado de un ejercicio literario consistente en alumbrar el primer híbrido entre el rock barrial y el pop bolichero? ¿O en realidad los giles somos nosotros, que no entendemos la fina ironía sobre los excesos de la noche que se esconde detrás de la frase "festichola, todos en bolas"?

No podemos imaginar el contexto en el que se perpetró semejante crueldad. Sin embargo, nos atrevemos a suponer que la indeseable gestación de esta macana se debió al consumo de alguna mezcla de brebajes alcohólicos, probablemente expedida por un barman de algún antro de Ramos Mejía. Por eso, quizás, reconocen que "nos tomamos todo lo que compramos". Así como el LSD propició la génesis del rock psicodélico, la marihuana inspiró al reggae y el Zumuva con pis parió al rock chabón, ¿es de esperar que la jarra loca promueva una nueva vertiente "barrial-bolichera" en la música argentina? ¿Veremos la semilla impura de este Árbol expandirse en otras ramas, como una psoriasis aguda avanzando sobre la espalda del rock nacional?

Como sea, de algo no caben dudas: estos criminales merecen el oprobio de todo un país. No me vengan con Cromagnon: "El sábado en Ramos" es el 20 de diciembre del rock nacional.

Nunca Más.

martes 3 de noviembre de 2009

Faltó agregar: "después de los Beatles"

The Beats

Danger Four

4 Beatleband

The Shouts

Y una yapa. Y otra. Y ésta es imperdible.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Debate: ¿está bien o está mal la pobreza?

No pude conseguir una foto decente de Valeria Sampedro y puse esta imagen, que es de un periodista no tan sexualmente atractivo pero igualmente comprometido con la realidad social del país.
Cebollitas

Visten indumentaria rústica y no se preocupan por el aseo personal. Descreen de la educación formal y algunos de ellos pasan su vida sin aprender a leer y escribir. Viven en chozas improvisadas o, directamente, en la calle. Sus consumos culturales son la cumbia y los canales de DirecTV que se salvan de la interferencia. Gustan de la drogadicción y la reproducción desenfrenada. Se llaman "pobres" y son la nueva tribu urbana de la que todos los medios ya están hablando.

No sé por qué, pero, de golpe, así, como si nada, no puede uno prender la tele sin escuchar un Lapegüe o un Biasatti diciendo que "en Argentina hay cada vez más pobres", que "la pobreza es un escándalo" y que "nadie hace nada". A mí se me había ocurrido que todo esto podía, en una de ésas, tener algo que ver con cierta disconformidad respecto de la "Ley Fascista de Control de Medios" que impulsa el gobierno; pero seguro que es una casualidad. Así que bueno, habrá que pensar que en realidad esta gente descubrió la pobreza un día, y, zácate, se les ocurrió que estaba mal y empezaron a denunciarla. Y pensar que uno había puesto TN sólo para babearse con Valeria Sampedro.

Por supuesto, apenas se empezó a correr la bola no tardaron en aparecer unos cuantos individuos que juraban haber visto pobres, y de distintas clases: un homeless en la puerta de la casa, un "cartonero" en la esquina, un "pibe chorro" un poco más lejos. La indignación por la miseria se sumaba a la bronca por lo montonera y conchuda que es Cristina Kirchner, por los terroristas que mantienen la ciudad sitiada con sus manifestaciones y por las injustas calificaciones de Aníbal Pachano en el jurado de Tinelli.

En resumen, el país se estaba yendo a la remierda y sólo quedaba una cosa por hacer: opinar. Todos aportaron sus ideas para salvar a la Argentina del cataclismo. La mayoría concluyó en que la mejor solución era matar a todos los pobres, cerrar las fronteras y ver qué se podía hacer con los que quedaban; pero la idea fue descartada por dificultades logísticas. Otros pensaban que la solución era un sistema educativo amplio y de calidad; pero esto requería décadas de esfuerzo, y daba demasiada paja. Como no se llegaba a un acuerdo, se decidió pedirle ayuda a los países desarrollados, pero sólo consiguieron a España y Uruguay. La Televisión Española se preguntó "¿hasta cuándo?"; y del otro lado del charco, Pepe Mujica dijo que los argentinos éramos todos medio fronterizos y por eso no la pegábamos. Estas declaraciones fueron aceptadas con resignación, porque, claro, Uruguay es un país en serio, allá la gente es más tranquila, es otra mentalidad, es la Suiza de Latinoamérica, los negros son más negros, las murgas no dan lástima y allá todos los chicos tienen computadora. Y como en este blog no nos gusta llegar tarde a nada, acá también aprovechamos el momento y hablamos de la pobreza, a ver si después deja de estar de moda. Entonces abrimos el debate.

Todos sabemos de que la pobreza tiene sus cosas, como eso de no comer todos los días, y el hacinamiento, y la mugre. Pero reconozcamos que el colorido de las villas y el estilo de vida bohemio de quienes duermen en las plazas tienen un nosequé muy pintoresco. Entonces, no nos queda que preguntarnos: ¿está bien la pobreza, o está mal?

Para pensar.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Mundial de Sudáfrica 2010: las caras del fracaso

La Selección nacional, demostrando su garra y su aguante.
Cebollitas

Volveremos, volveremos

Volveremos otra vez

Volveremo' a ser campeones

Como en el '86

El cantito se repite con notable insistencia desde el Mundial de Fútbol de Italia en 1990. Cada cuatro años, la esperanza de alzar la codiciada "Copa de la Vida" (como la definiera Ricky Martin) se renueva, y en las gargantas de millones de fanáticos, la promesa vuelve a rugir. No importa que el desempeño del Seleccionado argentino en el Mundial anterior haya sido mediocre, vergonzoso, catastrófico: basta con ver a nuestros once representantes sobre césped mundialista para volver a creer que el milagro es posible.

Pero este Mundial es distinto: si antes se daba por seguro el hecho de participar en el torneo, y las esperanzas estaban puestas en, como mínimo, llegar a cuartos de final, ahora nos encontramos rezando para arañar la clasificación. El equipo de Diegote muestra una impericia técnica que avergonzaría al plantel de Los Murciélagos y, sobre todo, un frío rectal como no se ha visto ni en los más tensos partidos de Los Dogos. Venimos a descubrir que Messi es apenas un pigmeo fanático de los jueguitos; que Agüero no era aquel humilde pibe de barrio que soñaba con ganar un Mundial, sino un fiestero irremidible que sólo pretendía ahorrar para la motito; y que el motor que le pusieron a Mascherano provenía de un infame desarmadero de Ami 8.

En este post se desarrolla un estudio sobre las reacciones del los espectadores cuando se enfrentan al fatídico hecho de ver a su Selección fuera del Mundial. Está basado en las experiencias de las últimas copas mundiales, y era mi intención publicarlo durante Sudáfrica 2010, más o menos a la altura en que se pudiera decir "bueno, llegamos hasta acá y perdemos". Pero, ante la alarmante posibilidad de quedar eliminados antes de clasificar, creo que lo mejor es apurarme y publicarlo ahora, antes de que sea demasiado tarde.

A continuación, un muestrario de los gestos y las expresiones más comunes ante el fin de la esperanza mundialista: las caras del fracaso.

Sentencia de muerte
Indiferente

El espectador permanece indiferente durante los últimos minutos del partido, consciente de la gravedad del destino inmediato. Termina el encuentro y no expresa reacciones evidentes ni signos vitales: autista, se queda con la mirada clavada en el televisor, con el gesto impávido del criminal que escucha su sentencia. No habla hasta el día siguiente. Ideal para partidos sin grandes sobresaltos.

Incredulidad
Incrédulo

El espectador lleva sus manos a la cabeza. Cuando el partido termina, se tapa la cara hasta los ojos. Se queda mirando el televisor a la espera de un anuncio que le avise que todo fue un sueño. Pero no: quedamos fuera del Mundial. Minutos después, ya atravesada la etapa de negación, sobreviene la resignación. Hace un chistido de disgusto, se muerde el labio inferior y apaga la tele. Ideal para partidos que se dan vuelta sobre el final.

Indignación
Indignado

Termina el partido y el espectador extiende un brazo, dejando la palma de la mano apuntando al cielo. Su reacción es más enérgica que las anteriores: no pasa un minuto hasta que se encuentra insultando a los jugadores, a sus madres, a su descendencia, a sus posibles parientes lejanos, a sus amigos, a sus conocidos y a los últimos 20 presidentes argentinos. Este cuadro de histeria se extiende por varios días en los que desmenuza las equivocaciones del cuerpo técnico y expone la táctica infalible que él había pensado para la Selección mucho antes de que empezara el Mundial. Ideal para partidos que se definen por penales.

Comentarios desubicados
Cómico

El especímen que desarrolla esta conducta se pasa todo el partido esperando que termine para demostrar lo poco que le interesaba ganar el Mundial. Termina el partido, se palmea los muslos con estridencia y dispara: "Bueno, se veía venir". Y mientras el resto hace lo posible por no escucharlo, agrega obviedades como "Ahora, a esperar cuatro años" O "Listo, volvamos a la realidad, acá no pasó nada". Si extrañamente consigue no ser linchado por quienes lo acompañan, vuelve a su casa silbando bajito, esperando cruzarse con alguien para repetir sus inoportunas apostillas.

El consuelo inútil
Consuelo

Termina el partido y la escena no podría ser peor. Niños llorando, televisores que se apagan, calles desiertas, la decoración blanquiceleste ambientando el funeral. Pero no todo está perdido: alguien viene a ofrecer su corazón. Con la sabiduría futbolística de Tití Fernández y el sentido de oportunidad de un travesti jubilado en una reunión de la Liga de Amas de Casa, este sujeto intenta animar la tertulia diciendo que "igual jugamos mejor nosotros", "estuvimos ahí de ganar", "el árbitro los favoreció a ellos", "en el Mundial anterior nos fue peor" y "por lo menos también perdió Brasil". Por lo general, las mujeres y aquellos que no sabemos gran cosa de fútbol asumimos este odioso personaje.

lunes 7 de septiembre de 2009

Despenalización para consumo personal

La piedra mágica

miércoles 26 de agosto de 2009

Debate: ¿es chancho mirar a una mujer que amamanta en público?

Actos de zoofilia. Reconozcamos que hay gente con perversiones mucho peores.
Julio Cobos y Hugo Biolcatti en la Rural

Se sabe que hay ciertas costumbres que son impracticables fuera de la intimidad, a la vista de todo el mundo. Emitir un gas sonoro o rascarse zonas privadas para luego olerse el dedo son algunas de ellas. También existen hábitos poco convenientes en ciertos ámbitos particulares: decir "pinchila" o "caquero" en una fiesta de gala es prohibido por cualquier regla de etiqueta. Otras prácticas, directamente, quedan restringidas a las fronteras de la mente.

Pero también hay conductas que parecen situarse justo en el medio, en la estrecha línea que separa lo público de lo privado, lo que se puede hacer dentro y lo que se puede hacer fuera. No sé si existe una reglamentación que prohiba orinar en la calle; sin embargo, es socialmente aceptado, y hasta casi simpático, ver a un infante cometiendo la chanchada de descargar su vejiga en un árbol, en una pared o en el capot de un Mercedes Benz. Pasada la niñez, la micción espontánea y callejera se convierte en un cándido desafío a la autoridad; no obstante, no se sabe de nadie que haya sido detenido, siquiera demorado, por mear en un cordón de vereda tras una abundante ingesta de alcohol. Orinar en la calle constituye un paso insoslayable en el proceso formativo de un hombre, y para un varón bien machito, no representa un hecho vergonzante: la mayoría de nosotros se abstendría de guardar la chota si viera aproximarse un nutrido contingente de damiselas en edad de ver esas cosas. Es más: algún brutazo aprovecharía la oportunidad para sacudirse el amigo y gritar guarangadas como "dale, qué te hacé la ofendida si te guuusta" y no provocaría más que un leve desagrado.

Hay una costumbre que entra en esta categoría y merece una atención mayor: amamantar un bebé es una actividad privada que, ante una situación urgente, se vuelve pública. Pero, curiosamente, no goza de la legalidad tácita de echarse un Tang de manzana a la vista de todos. Ya sea en un colectivo atestado de gente, en una sala de espera o hasta en una convención de fetichistas, una mujer no puede sacar una teta (o más de una) para alimentar a su prole sin generar a su alrededor una situación de incomodidad. En esta circunstancia parece cumplirse un acuerdo implícito y colectivo según el cual "no hay que mirar", porque, supuestamente, "es de pajero". Por ello, los hombres tienden a hacer lo imposible por desviar la mirada, o bien, echar un discreto carpeteo a la zona pectoral de la madre, para luego cerciorarse de que nadie se haya dado cuenta. Semejante ridiculez parte de la supuesta "sensación fea" que experimentan las mujeres cuando son observadas con total lascivia por el solo hecho de mostrar más piel que la acostumbrada. Pero viola ese principio elemental que establece que la privacidad termina puertas afuera. Entonces, es menester preguntarse: ¿está bien mirar a una mujer cuando amamanta? ¿Implica eso ser un reverendo pajero, o es apenas un acto de admiración ante el milagro de la vida? ¿Es amamantar en público la única forma legal de exhibicionismo? El debate es álgido, y recién comienza.

martes 28 de julio de 2009

Por qué no tengo Facebook

Noemí sonríe, picarona, después de agregar a Gonzalo Heredia como amigo en Facebook.
Anciana vieja señora usando computadora

Uno de los posts más polémicos (?) de la historia de este blog data de hace dos años. Se trataba de una feroz invectiva contra los que, por entonces, eran los principales exponentes de la movida "participativa" en Internet: Fotolog, MySpace, Twitter y Second Life.

Entre aquel artículo y el momento en que escribo éste, Fotolog vivió su apogeo de la mano de los floggers y otras huestes de la idiotez; MySpace siguió descubriendo talentos que iban a revolucionar la industria de la música, pero nadie se enteró; Twitter pasó de moda y resucitó hace poco; y Second Life tiene menos actividad que el cumpleaños de De la Rúa. Pero en el medio hizo su aparición otro curioso prodigio internético-social: Facebook, la comunidad online que alimenta noticieros y convierte a cualquier egresado de TEA en un "experto en nuevas tecnologías".

Facebook surgió de la afiebrada mente de Mark Zuckerberg, un joven de 19 años que, cansado de tener que loguearse a cada rato en sitios distintos (weblogs, álbumes de fotos, sitios de videos, chats, pornografía infantil), decidió unificar todos esos servicios en uno solo. Y así creo un menjunje de herramientas informáticas que no tenían nada que ver. pero le parecían copadas. El resultado: Facebook es la única red social que, está bien, para algo debe servir, pero es imposible de describir sin recurrir a la palabra "coso" y gesticular mucho.

Veamos: Facebook no es un servicio de blogs, pero te permite publicar las pavadas más indecibles sin más filtro que tu sentido de la vergüenza. Tampoco es un sitio de juegos online, pero te invita a desperdiciar tu juventud con tests como "Qué enfermedad venérea sos" y "Cuáles son tus posibilidades de que Natalie Portman te responda un mensaje de texto". Tampoco es un foro, pero brinda lugar a los más sanos intercambios de ideas sobre un amplio abanico de temas: desde costumbres de dudosa relevancia hasta el carácter "garantista" de bajar la imputabilidad al cuarto mes de gestación.

Seamos sinceros. Hasta ahora, la mayor utilidad de Facebook parece ser su efectividad en la atracción de oportunidades de coito con otros seres humanos (al menos eso dicen algunos; lo cierto es que, según estadísticas, tener banda ancha reduce considerablemente las posibilidades de rozar un glúteo fuera del transporte público). Sin embargo, ante el imparable crecimiento de esta comunidad, hay quienes dicen "uh, al final esto era más groso de lo que pensaba" y le asignan a este engendro 2.0 otras propiedades aún más importantes que su ayuda en el levante. Hablo de los "analistas del fenómeno": esos seres que convierten una simple búsqueda en Google en una compleja disciplina híbrida entre periodismo, sociología, ingeniería en informática y chamuyo.

Mark Zuckerberg sonríe, ganador, después de una tarde ordenando fajos de billetes.
Mark Zuckerberg, el creador de Facebook
Los analistas están convencidos de que cualquier porquería digital nacida bajo el signo de lo "comunitario" ha llegado para romper con todos los paradigmas establecidos. Cualquier payasada que alcance cierta popularidad será una bisagra en la historia del arte, la cultura o la comunicación. Bajo carátulas como "consultor en nuevos medios" o "blogger profesional", estos pavotes creen estar cambiando la historia de Internet a pesar de no haber tocado jamás una línea de código PHP. Los analistas no tienen vergüenza en asegurar que "los medios en papel ya murieron" y saludan cualquier bobada ficcional nacida en Facebook como el advenimiento de una nueva forma de literatura. Y sin embargo, nunca hablan tanto de blogs como cuando alguno se adapta al formato libro. Aclarando, eso sí, que "el fenómeno llego para quedarse" y comparando la primera impresión de la Biblia de Gutenberg con el paso al papel de la bitácora Confesiones de una treintañera sola. También es del gusto de estos ladris celebrar la tendencia de las marcas a "apostar por Facebook": armar una página para sumar miembros y promocionar un producto. Lástima que estas campañas fracasan estrepitosamente. Porque si no, era un golazo.

Pero también están los otros. Los que no hacen del sanateo informático su profesión, pero aseguran que Facebook les sirve "para comunicarse". ¡Pero habráse visto! Para comunicarse está el celular, ese aparato al que le gastás el crédito mandando "LLUVIA MARRON" al 2020 como un enfermito. Lo más interesante que te pasó en Facebook es encontrar a tu noviecita del jardín de infantes y descubrir lo baqueteada que está. Nada más.

No caben dudas de que, a veces, la vida se vuelve demasiado larga. Y cuando el aburrimiento apremia, nada mejor que el ocio improductivo para apurar unas horas la llegada de la Parca. Pero Facebook no es la respuesta. Siempre encontrarás en la televisión por cable alguna repetición de La pistola desnuda que te aliviane el domingo. Siempre estará en tu biblioteca aquel libro que una vez te prometiste leer, para que lo tomes, recorras sus primeras páginas y vuelvas a dejarlo donde estaba. Y nunca faltará oportunidad de asomarse a nuevas experiencias en la vida real. Ese universo donde nadie se negará a que veas su perfil, y podrás estar un poco más seguro de que la CIA no sepa qué comiste recién.